jueves, 25 de agosto de 2011

Justicia Secuestrada


Aún mucha gente recuerda el día en que el ejército, por orden de un Presidente, con soldados y tanquetas impidió la posesión de los magistrados designados por el Congreso. Luego otro, en acuerdo con sectores aliados de la legislatura defenestraron la Corte Suprema en funciones y mediante el uso de la fuerza posesionaron a nuevos Jueces, notoriamente incompetentes en su mayoría, pero dispuestos a cumplir el encargo de perdonar y permitir el retorno de exdignatarios prófugos de la justicia. Estos episodios ocurrieron durante la última etapa de la vida republicana del país.


Por entonces la intromisión en la justicia operaba a través del órgano legislativo, el cual, como ente nominador de la Corte Suprema, luego de los correspondientes cabildeos, repartía nombramientos según la cuota política que correspondía a cada partido o coalición. No obstante el criticado procedimiento, como un intento por reconciliarse con la ciudadanía, se tenía la precaución de nominar jurisconsultos destacados, de reconocido prestigio, dedicados al estudio de las leyes, la cátedra, y al ejercicio profesional. Desde luego aquello no siempre garantizaba la objetividad y rectitud de los fallos, pues sabido era que ciertos políticos disponían el texto de determinadas sentencias y consecuentemente la suerte de los procesados. 


La división e independencia de poderes siempre constituyó una de las bases del sistema político y constitucional de la República. Por ello, más allá de burdos episodios -como los inicialmente narrados- que merecieron el rechazo unánime de la población, a nadie se le ocurrió “meter la mano en la justicia” utilizando un referendo como elemento legitimador de un proceso de reestructuración de la Función Judicial llevado de la mano del Ejecutivo. Hoy, gracias al maniqueísmo político, el país observa la actuación del Consejo de la Judicatura de Transición -comisión tripartita encargada de reestructurar la Función Judicial- cuyos miembros exhiben como único mérito una dócil obediencia a la vertiente política de la cual provienen -aunque torpemente se diga que ninguno es afiliado-, y es de suponer, a las directrices y criterios de quien en la práctica maneja a voluntad todas las funciones y organismos del Estado. De ahí que es legítimo preguntarse: ¿Qué independencia puede esperarse a futuro de operadores de justicia cuya permanencia, ascenso o destitución está condicionada al cumplimiento de la voluntad de quienes mueven los hilos de esa sui géneris comisión?


La actual intervención barnizada de legalidad, no es sino la culminación de un propósito admitido públicamente por la primera autoridad del país mucho antes del referendo, que en la práctica se venía dando tiempo atrás. Recordemos la persecución de que fue objeto una Prefecta acusada de sabotaje y terrorismo, a quien para ablandarla se la sacó de su lugar de origen, confinándola en una fría celda en la Capital. Luego de haber sido amnistiada por la Asamblea Constituyente, continuó recluida, esta vez, acusada de peculado, sustanciación plagada de irregularidades y violaciones al debido proceso y legítimo derecho a la defensa, pese a lo cual fue sobreseída. No obstante, fue necesario un recurso de Habeas Corpus para que luego de varios meses obtuviera su libertad a reticencias del juez que llevaba la causa. En el fondo, el mayor delito de esta mujer fue pertenecer a un movimiento que había declarado su oposición al régimen.


Situación similar sufrieron once dirigentes de una comunidad Shuar, que luego de un enfrentamiento entre la población y el ejército fueron acusados, asimismo, de sabotaje y terrorismo. De igual manera fue necesario un recurso de habeas corpus para que estos dirigentes obtuvieran su libertad. Al final, quienes estaban tras la denuncia no lograron deslegitimar la protesta ni minar el prestigio de la dirigencia indígena tal cual era su intención.


Es pública la recurrente “orden” impartida desde el poder, para que se enjuicie y condene a varios policías y civiles, acusados unos de intento de magnicidio, otros de atentado contra la seguridad del Estado, y otros de incitar a la rebelión. Incluso un ministro públicamente amenazó a los jueces con enjuiciarlos si sobreseían a los imputados, todo, para sostener a como dé lugar la tesis de “intento de golpe de Estado”, tratando de evitar que la responsabilidad por las muertes y daños ocurridos en un torpe incidente se revierta en contra de quienes con soberbia y prepotencia avivaron el fuego en lugar de apaciguar los ánimos. Otro alto funcionario, expresó que perseguiría a una Jueza por haber acogido un recurso de protección poniendo freno a un incremento tarifario. La muletilla de “sentar un precedente” ha sido recurrente para ejercer presión sobre los jueces induciéndolos a que fallen conforme los deseos de la autoridad. Es anecdótico el caso de un juez ad hoc que sintiéndose respaldado destituyó a su Jefe, el Presidente del Consejo de la Judicatura, en claro desacato a resoluciones de la Corte Constitucional. No sólo que lo hizo una, sino dos veces. Todo esto, dentro de una campaña de constante desprestigio a la Función Judicial a efectos de justificar la intervención en la misma.


Los primeros efectos del “cambio” en la justicia se han podido observar en la rapidez con que un juez temporal mediante una sentencia, que permanecerá por siempre en el anecdotario de lo descabellado, ordenó la prisión de cuatro personas ligadas a un medio de comunicación por supuestas injurias y al pago de una exorbitante suma de dinero en concepto de indemnización. En contrapartida, hace pocos días falleció un ciudadano que durante 15 años espero sin éxito se haga justicia después de haber sido contagiado de VIH en una clínica particular. Pese a estos antecedentes, ingenuamente se pretende que la ciudadanía crea que con la “metida de mano” por fin el país va a contar con una justicia sabia, expedita e imparcial. El pueblo, pese a lo tonto que muchas veces aparenta ser, sospecha que tras la intervención en este organismo se esconden otras intenciones, como asegurarse impunidad frente a denuncias de corrupción, y al uso de la justicia como instrumento para imponer la lógica del miedo y mantener controlado cualquier intento de oposición. La justicia en las sociedades capitalista, así como en las estalinistas, debe entenderse como realmente es, un instrumento de poder, sin el cual quienes tienen obsesión por controlarlo todo se sienten vulnerables.


Con estos antecedentes, no sorprendería que a corto plazo juzgados y tribunales estén poblados de dóciles sirvientes del poder, dispuestos a defender sus cargos a costa de claudicar en sus principios. Si antes la ciudadanía se enfrentaba a rábulas sin escrúpulo que subastaban la justicia, hoy tendrá que afrontar algo peor, la politización de lo único que en teoría debería garantizar la convivencia armónica y la igualdad de los miembros de la sociedad. Recuperar ese bien, la institucionalidad y disipar las sombras que se ciernen sobre las libertades, es el desafío que todos debemos plantearnos como tarea urgente.

miércoles, 24 de agosto de 2011

112 aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges


El 24 de agosto se cumple el 112 aniversario del nacimiento del más universal de los escritores argentinos y uno de los mayores exponentes de las letras del siglo XX.

Aquí una semblanza de su vida y obra.


http://www.taringa.net/posts/info/12252982/Hoy-112-aniversario-del-nacimiento-de-J_-L_-Borges.html

sábado, 13 de agosto de 2011

Libertad de expresión, redes sociales y dictadores



La libertad de prensa y la libertad de expresión son no sólo dos conceptos y a la vez derechos de los ciudadanos, sino al mismo tiempo irreconciliables aspectos con la personalidad de líderes autoritarios, dictadores declarados o soterrados, o de individuos que son o se hacen aprendices de éstos.
Recientemente leí un editorial de un medio de prensa, titulado El Diablo y los Medios de Comunicación que concluía señalando que "...si algo tienen en común todos los tiranos y los que aspiran a serlo, más allá de sus diferencias ideológicas o doctrinarias, es que le tienen pavor a la libertad de expresión y de información."
Efectivamente, los acontecimientos recientes del norte de áfrica y en general de los países árabes han mostrado como sus líderes, en la mayoría de los casos empotrados en sus sillones presidenciales por muchos años, y considerándose a sí mismos como imprescindibles para la vida de sus países y de sus pobres y desprotegidos -en su mesiánico criterio- habitantes, no han dudado ni por un segundo de acallar a cuanto medio de comunicación que pretendiera dar una información objetiva de los acontecimientos.

No contaron sin embargo con que la humanidad y la tecnología han avanzado pasos gigantescos en cuanto a la forma y los medios con que se comunica. Las ya famosas redes sociales por su destacado papel en los diferentes movimientos que han derrocado a aquellos tiranuelos, desequilibraron y desequilibrarán cada vez más -a favor del pueblo- las maquiavélicas manipulaciones que se realizan en los medios tradicionales, llámese televisión, radio o prensa escrita, particularmente si son gubernamentales.

Incluso saturar con propaganda y pancartas las calles, atiborrar plazas o cualquier espacio público con fanáticos, mercenarios, incondicionales u obligadas personas para pretender llenar una pantalla de televisión -manipulada artificiosa y maliciosamente- ya no es suficiente.

La dinámica con la cual las personas se comunican e intercambian la información que puede ser vital para llevar adelante algún tipo de acontecimiento o congregación, hoy va más allá de las clásicas; las ya anacrónicas formas para manipular la información de los medios de información tradicionales para acallar tanto la libertad de expresión como la libertad de prensa, hoy no son más, efectivas.

La lección que se debería aprender de Egipto, Libia y otros países en la misma dinámica, es que de nada sirve hoy la prohibición o censura que se hace desde los gobiernos a los medios de comunicación para que publiquen tal o cuál noticia, o que deliberada y malintencionadamente difundan otras con evidente desapego de la realidad, o que por último hagan caso omiso de las demás por resultarles incómodas o perjudiciales. Hoy, los pueblos tienen muchos otros medios para informarse y estar conscientes de la realidad que les alberga.

Pero no cabe duda que siempre habrá no sólo la tentación, la intención y la decisión de coartar la libertad de expresión, y probablemente intentarán extender sus tentáculos hacia esos nuevos medios de comunicación, y quién sabe, con mayor o menor éxito. Sin embargo, será en definitiva una batalla perdida a favor de la libertad de expresión. Hoy no son los gobiernos los que controlan que y como se informa, hoy los ciudadanos son cada vez más dueños de que, como, de quién y donde han de informarse.

Los gobernantes de turno deben entender que no podrán más a partir de la fecha, abusar y manipular descaradamente los medios de información a su disposición para conseguir permanecer indefinidamente en sus cargos. Pensar lo contrario, demostraría innegablemente la desconexión que tienen con el contexto y con la sociedad.

Gobernantes latinoamericanos y caribeños han de comprender que se es sujeto de cambio y de progreso en la medida en que se respeta la voluntad de los pueblos y se deja una huella temporal que sólo puede ser perdurable y bien reconocida en la medida en que uno apuesta siempre a la renovación y al progreso.

Apoltronados gobernantes como los de Cuba y otras naciones del orbe no habrían durado tanto si no fuera por que mantuvieron a su pueblos anclados en los años sesenta, sin internet, sin redes sociales, sin libertad de expresión y sin libertad de prensa. Pero esto ya no es más así. La revolución tecnológica llegó, y llegó para quedarse y transformar la manera en la que nos comunicamos, e impedir regímenes eternos y mesiánicos.

miércoles, 10 de agosto de 2011

El Verso Libre

Eleazar Rivera
Poeta Salvadoreño

El verso libre ha sido definido por Quilis (1969) como una ruptura casi total de las formas métricas tradicionales y cuyas características principales son la ausencia de estrofas, ausencia de rima, ausencia de medida, ruptura sintáctica de la frase y el aislamiento de la palabra y Gayol (1962) se limita a decir que el verso libre es aquel que no rima y que recibe también el nombre de verso suelto o blanco. López (1969) al referirse a la poesía nueva (verso libre) acota lo siguiente: El poema nuevo, al desligarse del rigor en la medida del verso y de la rima y también de las estrofas comunes, establece el centro de gravitación rítmica en el conjunto de la obra entendida como una unidad poética. En consecuencia, el poema no cuenta como una sucesión de versos perfectos, de rimas logradas, de estrofas pulidas, sino que extrae de sí mismo, de la fuerza interior, desarrollada por los elementos que integran el conjunto, la ley de cohesión rítmica como manifestación creadora (López, 1969: 18).


Los sistemas métricos han sido desplazados con las innovaciones introducidas en la poesía actual. Tanto Quilis (1969) como López (1969) acotan que el verso libre se caracteriza por romper con los elementos de la poesía tradicional: medida, acento y rima. Idea que es reforzada por Paz (2003) quien sostiene que el verso libre no se subordina a las formas tradicionales y que el lenguaje se inclina hacia la emoción del poeta. Además de ello, se basa en el ritmo interno del poema. Las primeras modificaciones métricas que se dieron en el castellano se remontan al siglo XVI cuando Boscán y Garcilaso de la Vega, importaron las innovaciones introducidas por Petrarca en el verso italiano y las adaptaron al verso castellano.
Posterior a esto, entre los siglos XVII – XIX, los poetas ensayaban prescindir de la rima. Entre los que buscaban este cambio formal podemos mencionar a Esteban Manuel de Villegas, Jovellanos, Meléndez Valdez, Leandro Fernández de Moratín, Martínez de la Rosa, Marcelino Menéndez y Pelayo (Gayol, 1962; Alonso, 1975). Según Utrera (2001) y López (1969) el verso libre tiene como referentes a Whitman y a los simbolistas franceses. Estos autores plantean que el versolibrismo europeo tiene como base el núcleo francés de Baudelaire, Verlaine, Rimbaud o Mallarmé en sus manifestaciones iniciales, a finales del siglo XIX.
Como ha quedado establecido el verso libre encontró en Whitman y en los simbolistas franceses a sus mejores aliados. Sin embargo, su divulgación inicia –en el caso de la poesía escrita en español- con el modernismo y posteriormente, con los istmos de la vanguardia logra su máximo esplendor. Es precisamente, el poeta boliviano Jaimes Freyre a quien se le reconoce como el primer versolibrista en español en la América Hispana y a él se sumarían José Asunción Silva, Rubén Darío, José Santos Chocano entre otros poetas de la época (Utrera, 2001).
Sin embargo, no fue sino durante la plenitud de los llamados istmos de vanguardia (ultraísmo, creacionismo y surrealismo) que el verso libre logró su mayor aceptación y desarrollo. Esto debido al espíritu de libertad y ruptura con las formas tradicionales, especialmente, la organización habitual, ritmo tradicional y disposición versal (Diez, 2001; Utrera, 2001).

El verso libre se caracteriza básicamente por el ritmo. Este puede ser de diversas formas. Paz las explica así: En la teoría del verso libre se subrayan cuatro formas rítmicas predominantes: el ritmo sintáctico, el ritmo de pensamiento, el ritmo interior y el ritmo de imágenes acumuladas. Por lo general, se apoyan en las figuras retóricas, en la repetición de elementos sintácticos y en la metáfora.
También sobresalen, en función del ritmo, el lenguaje narrativo y la organización tipográfica al gusto del poeta, aunque el caligrama no figura como estructura versal, sin embargo, se observa a menudo la destrucción del verso y la descomposición de la palabra, causando un efecto arrítmico que hace imposible, en ocasiones, su pronunciación, funcionan por ello como imagen visual, sin negar las posibles significaciones. Dicha libertad creativa, quizá excesiva en algunos casos, provoca reacciones de la crítica fundada en conceptos tradicionales, pero, por otra parte, no es posible detener el impulso creativo de la vanguardia (Paz, 2006: 161).Recapitulando los diferentes tipos de ritmo podemos definirlas de la siguiente manera:
a- Ritmo sintáctico: Suele combinar versos canónicos con versículos, aunque la tendencia rítmica se aproxime a la prosa. Es la base del verso libre.
b- Ritmo de pensamiento: se reconoce por la estructura peculiar, ya que no se trata de cualquier repetición sino de palabras claves y de estructuras oracionales, definiendo así un ritmo sintáctico que orienta el pensamiento hacia un fin, y suele observarse un sentido cíclico del poema.
c- Ritmo interior: se le conoce también con el nombre de ritmo personal. Aquí la emoción se desplaza a través de conexiones sintácticas. Ello supone que las recurrencias se perciben en cadena, impulsadas por la intuición, es decir por conexiones sentimentales que se liberan de los mecanismos de defensa de la conciencia, estableciendo una postura íntima.
El movimiento, por tanto, no es frenado por repeticiones que obliguen a hacer pausas muy marcadas.d- Ritmo de imágenes libres: tiende a la yuxtaposición de imágenes y metáforas sin enlaces sintácticos.

sábado, 6 de agosto de 2011

Indolente, primitiva y criminal


Hoy en la mañana, mientras realizaba una actividad particular, junto con mi hija observamos un pequeño perro con signos de sufrimiento arrimado a una pared, donde seguramente pernoctó durante toda la noche. Su cuerpo a simple vista, además de agitación, denotaba maltrato y una avanzada desnutrición. Lo recogimos con cuidado para llevarlo al consultorio veterinario cercano a mi casa pensando que a lo mejor estaba golpeado. Ya en la mesa, el animal vomitó sangre y comenzó a desfallecer. Se trató de hidratarlo, pero fue inútil, a los pocos minutos expiró. Sea cual haya sido la causa de su muerte, al menos durante la última hora de su vida, luego de deambular, quien sabe durante cuántos meses por la calle, volvió a sentir una caricia. Paradójicamente, para algunos seres parecería que el afecto únicamente les está permitido cuando nacen y poco antes de morir. Ahora descansa en un jardín, en paz, lejos de las calles donde experimentó esa pesadilla en la que alguien convirtió su vida.

Ecuador uno de los países más atrasados en Latinoamérica en cuanto a leyes de protección a los animales, a lo que se suma la indolencia de sus habitantes. La caza de la fauna silvestre es todavía un "deporte" que atrae a muchos. Las autopistas y carreteras se "adornan" a diario con perros y gatos que son atropellados a propósito por desaprensivos conductores, algunos de los cuales llevan un registro para alardear. La gente cuando se cansa de sus mascotas simplemente las arroja a la calle o las abandona en los parques. No existe ningún control sobre la comercialización de mascotas, actividad que se ha convertido en una forma de vida. Prácticamente todas las ciudades, incluida la capital Quito, carecen de centros de rescate y alojamiento de animales domésticos en abandono. Tampoco se conoce de programas de control de la reproducción.

Por la forma como trata a sus animales, esta sociedad bien puede ser calificada de indolente, primitiva y criminal.

jueves, 4 de agosto de 2011

Altazor o El Viaje en Paracaídas

Leyendo a Huidrobo

Una de las obras de Vicente Huidrobo que vale la pena leer o releer, según sea el caso, es “Altazor” o “El Viaje en Paracaídas”, libro-poema que consta de un prefacio y siete cantos publicado en 1923, en donde se manifiesta la formulación teórica del “creacionismo”, movimiento literario de vanguardia gestado en Latinoamérica cuyo principal exponente es precisamente Huidrobo

Breve Análisis de Altazor

por Itzel Nayeli Jasso Romo

Relación entre la poesía y Huidobro

Altazor o el viaje en paracaídas, es un poema escrito en VII cantos, es el poema más extenso de Vicente Huidobro. La escritura del poema se extendió por 12 años (1919 al 1931) aunque durante ese período partes del mismo fueron publicados en diversos diarios y revistas.

El poema comienza con el prefacio en donde narra su origen, y su inevitable fin. Altazor comprende que el nacer es comenzar la caída inevitable. La vida, lo intermedio entre el nacimiento y la muerte es la caída. Después, habla sobre los poemas, los define como fuego y después dice:

Se debe escribir en una lengua que no sea la materna.
Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte.
Un poema es una cosa que será.
Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.

Decir lo que no ha sido, y lo que nunca podrá ser, como manera de no verse obligado a aceptar que ya fue. Todo el poema de Altazor repite este gesto, y todo el poema, es rechazo de la lengua materna, de rechazo de la poesía que se había hecho hasta entonces, marca la hora de renovar el lenguaje. Continuando con el poema, el primer canto nos da el contexto histórico- social de Huidobro, nos habla de la Europa enterró a sus muertos, critica al hombre-hormiga, como la desaparición de la individualidad, la humanidad se ha convertido en un solo hombre-hormiga, reitera la pobreza del hombre al decir que el hombre del futuro se burlará de él. Huidobro utiliza las imágenes de su poesía para crear imágenes en movimiento como se ve en el siguiente verso que pareciera recrear el contexto posterior a la Primera Guerra Mundial:

Una lágrima caerá de unos ojos
Como algo enviado sobre la tierra
Cuando veas como una herida profetiza
Y reconozcas la carne desgraciada
El pájaro cegado en la catástrofe celeste
Encontrado en mi pecho solitario y sediento
En tanto yo me alejo tras los barcos magnéticos
Vagabundo como ellos
Y más triste que un cortejo de caballos sonámbulos

En segundo canto se habla de la mujer, pero leyendo más a fondo nos damos cuenta que la mujer es la forma que el autor da a la poesía, que se siente destinado a estar con ella y junto a ella

Sin embargo te advierto que estamos cosidos
A la misma estrella
Estamos cosidos por la misma música tendida
De uno a otro
Por la misma sombra gigante agitada como árbol
Seamos ese pedazo de cielo
Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa
La aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño

En el canto número tres, habla de la palabra como la creadora, Huidobro le da características de mujer, dependiente y encerada, un ser al que no se le ha dejado volar libre.

Basta señora poesía bambina
Y todavía tiene barrotes en los ojos […]
Basta señora arpa de las bellas imágenes
De los furtivos como iluminados […]
El tercer poema habla también de la fuerza de las palabras que no utilizamos, de todo el potencial perdido y la necesidad de utilizarlo.

El resto del canto es una tentativa de asesinato de la realidad aplastante al utilizar nueva poesía, dolorosa por la concientización del poeta, pero también mágica por las nuevas formas que toma.

Altazor es un poema paradójico en todo sentido, pues tiene plena conciencia de su fin, pero también es consciente de lo que desea. Se enfrenta a un destino del que huye. La caída es una alegoría del camino que quiere seguir para deslindarse de todas las formalidades vacías que le rodean y llegar al final del viaje a su propia muerte. Es el momento de ver con claridad todo lo establecido en la sociedad moderna, que no funciona, a medida que se le quita el miedo inicial, adquiere conciencia que lo vuelve más crítico con lo que le rodea. Finaliza con la muerte de Altazor, es la figuración de la muerte del lenguaje.


Poema Altazor o el Viaje en Paracaídas

Enlace:     Altazor o el viaje en paracaidas




miércoles, 3 de agosto de 2011

Indiferencia Burocrática



Después de soportar el terrible tráfico del centro de la ciudad, y una vez que logré encontrar estacionamiento a unas diez cuadras de distancia, ingresé al Municipio cuando el reloj marcaba las 12H10. Siendo mi primera vez en esa dependencia me sentí desorientado, con esa sensación que sienten quienes desconocen qué hacer o a dónde dirigirse. No Teniendo a quien preguntar, me acerqué a alguien que suponía iba a realizar algún trámite. Amablemente me dijo que para cualquier cosa primero debía obtener un turno. No se olviden que los turnos y las largas filas de espera son parte de nuestra idiosincrasia, reservadas para las mayorías, para el ciudadano común, y entre otros propósitos nos recuerdan que los usuarios somos simples súbditos, por sobre los cuales se encuentra ese enorme monstruo avasallador, sordo, impasible e indolente llamado Estado.


Pues bien, una vez que expliqué el trámite a realizar, la persona encargada de entregar los turnos me dio un pequeño papelito en el que constaba una letra y un número. Luego de un buen rato de espera por fin llegó mi turno. Saludé atento al funcionario poniendo mi petición frente a él. Le hice conocer mi solicitud, lo cual me tomó menos de diez segundos. A renglón seguido, el empleado se paró y se colocó la chaqueta, lo cual para cualquiera, aún cuando no conozca de semiótica, significa: “estoy de apuro, voy a salir”, mientras en forma mecánica, casi impersonal me decía: “Para recibir su solicitud primero debe hacer… para ello vaya a la entrada y pida otro turno para la ventanilla N°…”. Ya con el ánimo por los suelos me dirigí nuevamente donde el señor que repartía los turnos. Le repetí lo que me habían dicho. Puso el dedo sobre una tecla y me entregó otro papelito, con otra letra y otro número. Caminé al patio central del edificio donde al menos unas cien personas pacientemente esperaban ser atendidas. La mayoría ocupaba unas sillas de plástico dispuestas en filas, mientras otras permanecían de pie. Todos sin embargo fijaban su mirada en una pantalla, a la expectativa de que aparezca su número. Por fin apareció mi letra, pero no mi número, antes de mí, por el mismo trámite, esperaban cuarenta personas.


Resignado aguardé durante treinta minutos, pero no había caso, en ese tiempo apenas se había atendido a cuatro personas, así que me acerque a observar a través de la ventana de vidrio el movimiento interno y el por qué de la demora. Para este trámite que al parecer era el que más demandaba la ciudadanía había solo dos funcionarios asignados. Esperé que uno de ellos se desocupara e ingresé a decirle que dada la hora volvería al otro día, pero que por favor me dijera si los documentos que llevaba eran suficientes para ser atendido. Recibí un tajante: “para cualquier consulta debe esperar que le llegue el turno”, traté de insistir pero la respuesta fue un rotundo y desmoralizador: “ya le dije que no le puedo atender”. Y así, como perro apaleado, no sin antes dejar sentada una tranquila protesta, salí de ese recinto y emprendí el retorno por las mismas diez cuadras que antes había recorrido.


Mientras caminaba reflexioné sobre la atención que recibe la población en ciertas dependencias públicas, que cual monolitos parecen perdidos en el tiempo, sin voluntad de cambio. El pésimo servicio, y aún el maltrato, siguen siendo la característica de alguna burocracia que con aires de superioridad nos recuerda que en su discrecionalidad reposa la solución de nuestros problemas, por ello, a muchos no les queda otra opción, como buenos samaritanos, que mostrar la otra mejilla para salir bien librados. En el fondo, parecería que la reticencia de los mandatarios a privatizar ciertos servicios públicos nada tiene que ver con doctrinas o ideologías, no es otra cosa que miedo a que se les escape el poder.


Cuando subí a mi vehículo eran las 13H30, a tiempo para escuchar las noticias.

lunes, 1 de agosto de 2011

Yo me como mi país todos los días


Eliseo Alberto de Diego García Marruz, conocido entre sus amigos como Lichi nació en el pueblo de Arroyo Naranjo, Cuba el 10 de septiembre de 1951. Hijo del poeta cubano Eliseo Diego, estudió Periodismo en la Universidad de La Habana.

En el campo laboral, fue jefe de la redacción de la gaceta literaria El Caimán Barbudo y subdirector de la revista Cine Cubano.

A lo largo de su trayectoria publicó poemas como Importará el trueno, Las cosas que yo amo y Un instante en cada cosa. Entre las novelas que escribió están La fogata roja, la cual le dio el Premio Nacional de la Crítica en 1938, La eternidad por fin comienza un lunes, así como un libro de memorias Informe contra mí mismo, que le trajo el Premio Gabino Palma.

También se destacan guiones de cine y televisión, siendo Guantanamera uno de los más importantes, el cual fue dirigido por Tomás Gutiperrez Alea. Dentro de su currículo está que fue profesor en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba, el Centro de Capacitación Cinematográfica de México y el Sundance Institute.

Una de sus pasiones fue el ajedrez como él mismo lo sostuvo "el ajedrez sigue siendo la pasión más grande", así como la cocina.

En 1998 obtuvo el Premio Internacional Alfaguara de Novela.

Desde 1990 vivía en la Ciudad de México, donde falleció a los 59 años de edad, después de permanecer internado luego de que se le trasplantara un riñón.
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A continuación una entrevista realizada por Juan Cruz, publicada en El País, el 14 de junio de 2008, donde se retrata el carácter amable y abierto del escritor cubano.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/pais/todos/dias/elpepuintlat/20080614elpepicul_4/Tes

FANTASMAS Y CIRCO


En un intento por sepultar los fantasmas del pasado, la nueva Constitución impulsada por el movimiento de Rafael Correa cambió el nombre al recinto donde se fabrican las leyes para asegurar el control hegemónico del Estado y de la economía, llamándolo Asamblea en lugar de Congreso. Adicionalmente se invirtieron varios millones de dólares en remodelar el edificio y renovar su equipamiento, gasto que de paso no estuvo libre de suspicacias respecto a la pulcritud de su utilización.
El pasado domingo 31 de julio estuvieron convocados los asambleístas para renovar sus autoridades. Como ya es costumbre, tanto oficialismo como oposición se declaraban por anticipado triunfadores, pues decían contar con los votos suficientes para asegurar la dirección de ese organismo. Días antes Correa había amenazado con disolver la Asamblea mediante la denominada “muerte cruzada” si no era reelecto su candidato.

Pues bien, llegado el día, se dieron cita los 124 asambleístas, todos luciendo sus mejores galas, muchos de ellos trasnochados debido a las negociaciones que según decían habían durado hasta la madrugada. Instalada la cesión y luego de las formalidades de rigor, se dio paso a la elección de las dignidades. Como de costumbre, algunos aprovecharon el momento para pronunciar fogosos discursos, al viejo estilo congresil, interrumpidos unas veces por aplausos y otras por abucheos. Previo a las votaciones el movimiento era frenético buscando convencer a última hora a los indecisos y a quienes daban muestras de debilidad.

Al final, en medio de reclamos e incidentes fue reelecto el representante del Gobierno. Obtuvo 60 votos frente a 59 de su opositora. Para llegar al número mágico de 63 que representa la mayoría, se sumaron 3 votos en blanco de asambleístas que hasta momentos antes pertenecían a las bancadas de oposición. Los fantasmas de las negociaciones, de las entregas de partidas presupuestarias y de cargos en dependencias públicas estaban presentes. Las proclamas de nunca más repetir las prácticas de la “partidocracia” cedían ante los apetitos desmedidos de poder. Esto es una demostración fehaciente que por encima del intento descalificador a la vieja política, de la trillada defensa del honor y la ética, y del supuesto combate a la corrupción, predominan intereses particulares y de grupos, delirantes por controlar el aparato estatal y fundamentalmente los sectores económicos estratégicos, ciertamente que ello no sería posible sin disponer del marco legal propicio y de una justicia dúctil.

En fin, mientras el pueblo pida circo, conceptos como ciudadanía y democracia, hoy vaciados de contenido, tendrán que seguir esperando el momento en que sean revalorizados.